Postales y sobres en mi buzón, de La Ratita

Hace siete meses que no escribo. El decaimiento me lo prohibía. Mentira. Sí escribía, pero amargura sin ironía, que es la que me gusta, así que las letritas las deje pa’ mí.

Pero esta ocasión lo merece. Vaya que sí lo merece. Y como yo no soy muy buena con eso de los regalos, que no nos engañemos, que pocas veces acierto, que soy estrafalaria o llega fuera de tiempo, pero que esa torpeza de atención naita tiene que ver con lo que siento. Y por ella, señoras mías, siento. Y todo lo que siento es bonito, bonito, bonito. Porque todo lo que ella da es bonito, bonito, bonito.

Pero a lo que iba, que es su cumpleaños. Que lleva un mes… o más, recordándomelo, sin reproche ninguno, solo con conocimiento profundo de quién soy. Y, como no quiero regalarle cualquier cosa, que se me ocurre que unas letritas que la intenten retratar, pues que creo yo que con lo bonita que es, a La Ratita, por una vez, la puedo sorprender, y también le puede gustar.

Ese apodo se lo puse yo hace 23 años en Nothing Hill. Allí vivimos juntas y en Madrid. No voy a contar batallas de nosotras, solo voy a intentar, y en intentar lo dejo, porque ella es mucho y da pa’ mucho contar, desvelar quién es ella.

Silvia Del Fresno. Chiquitita, menudita y con unos ojos muy expresivos. Sencilla y presumida, humilde y orgullosa, una pequeña llena de grandeza. Sabe más por lo que calla que por lo que dice. Es una de esas personas que, si tienes la fortuna de acompañarla durante la vida, puedes observar cómo va creciendo, se va superando, se va engrandeciendo, y cómo va por el camino de ‘¡Anda mira este escalón también lo he superado!’. Te lo dice literalmente.

Por aportar pinceladas al retrato. Silvia convierte su tragedia en comedia. Muestra su vulnerabilidad con valentía y generosidad. Es bondadosa y silenciosamente piadosa frente a la miseria ajena. Maliciosa sin regodeo cuando le conviene, que tampoco es Teresa de Calcuta. No es condescendiente, ni se aprovecha de la flojera ajena. Es leal por encima de todo y está siempre, hasta en la ausencia. Es romántica, ya sin ñoñería, con sentido práctico, y queriéndose a sí misma. Pero sigue manteniendo un poquito la tragicomedia, para el entretenimiento de nosotras sus amigas.

Silvia es pegamento. Une a un montón de individuos, los convierte en amigos, en comuna en grupos, en pandilla. Tiene numerosas pandillas y ella es el pegamento. Es la mejor amiga de muchos y muchas. Silvia es la memoria. Ella recuerda el cumpleaños de todos, los momentos decisivos de todos, las ausencias de todos, y por detrás nos los recuerda a los demás. Silvia es la organizadora, la agenda. Ella prepara los viajes, las comidas, las cenas, las sorpresas. Es cocinillas. Es experta en hacer maletas, en Glovo, Amazon, Aliexpress y app de chorradas, en selfiesf y últimamente en videos de manualidades por Instagram.

Y Silvia hace eso tan raro, tan en desuso que ya debería ser un acto de coleccionista: manda postales y sobres a buzones.

Silvia, mi Ratita, me mandó mi primer sobre sin remitente, en uno de mis grandes malos momentos. Cuando me separé de aquel que creí que era el gran amor de mi vida. En ese sobre había un Cd con una única canción grabada ‘Your Song’, de Elton John. Silvia me regaló la canción de mi vida. La llamé a ella sorprendida creyendo que era otro el que me había enviado esa prueba de amor, mientras su tímida voz al otro lado del teléfono confesaba que era ella. No cambiaría ese momento por nada, porque fue mi amiga la que me regaló la canción de mi vida.

En este otro el peor gran momento de mi vida. Durante el cáncer, el tratamiento y ahora mi reconstrucción no he parado de recibir sobres en mi buzón. También recibí tres visitas suyas. Y También escucho mensajes grabados mañaneros en los que me va contando sus días en Madrid, que sean como sean, ella les da un tono cómico.

Silvia es ese espécimen tan raro en extinción que hay que cuidar: Una amistad auténtica, que tiene esa manía también en extinción de mandar postales y cartas a buzones.

Este mes he recibido una postal que pone en grande ‘VEN’, acompañada de un mini abanico impreso con una foto de Madrid. Así que iré.

Ratita, mereces un libro. Queda mucho por decir, pero por el momento y por tu cumpleaños algo de ti se queda en el mundo virtual para la eternidad. Te veo leyendo esto mientras te estás alisando hacia arriba un manojo de pelos.

Y cómo no, hoy se lo dedico a Silvia Del Fresno Alonso, La Ratita. Feliz cumpleaños, cariño.

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