Mi Memoria en el HOY

8 de octubre. Un día decisivo en mi vida. Mi Memoria siempre ha insistido en borrar el número, día de la semana y mes del año de los días decisivos de mi vida. La muerte de mi padre, el día que mi madre me contó cómo murió, el día que fui consciente de mi soledad, el día que murió mi madre, el día que decidí no ser una malquerida.

Mi Memoria es generosa y compasiva conmigo. El acto de borrar esos días de mi calendario mental lo hace con la intención de que el dolor del pasado no empañe el momento de este presente. Mi memoria es astuta. Yo la dejo funcionar con estas maneras suyas y no intento luchar contra ese benévolo acto cuando llega el marcado día en el que, inevitablemente y ficticiamente, vivo ligeramente el presente con el aura difusa de esos reflejos de penitas pasadas en blanco y negro.

Mi Memoria recuerda en blanco y negro. Otras veces en forma de viñeta. A veces me guía con un solo color persistente en las imágenes. El rojo. En ocasiones, se cansa de las figuras y paisajes y comienza a susurrarme las historias guardadas.

Al contrario que yo, mi Memoria es equilibrada. Mantiene en la balanza los buenos y malos momentos. Así que consigue, la muy sabia, que sepa disfrutar de lo que vivo, tengo y me rodea. Así compensa la pérdida de algunos borrados recuerdos que deberían persistir.

Pero algo ha cambiado en mi Memoria. Sé a ciencia cierta que se va a comportar diferente. Sé que cada año de mi vida a partir de esta Segunda vida me va a marcar en el calendario el 8 de octubre de 2020. Mi Memoria ha decidido que por mi bien presente y mi bienestar futuro no debo olvidar el día que me diagnosticaron cáncer. El día en el que comenzó mi Segunda Vida para comenzar a andar con el recuerdo de lo aprendido en la Primera, con la oportunidad de hacerlo mejor en la Segunda.

También sé que mi Memoria ha decidido no olvidar nunca jamás el 29 de diciembre de 2020. Mi Memoria ha incluido en el cajón de los recuerdos de la protección el momento en el que recibí un mensaje victimista, egoísta, innecesario, doloroso, patético, dañino, penoso, dramático, esperpéntico e iluminado, de una pobre mujer, un pobre ser, una ofensora ofendida, que se hacía llamar amiga, y que por su rancia necesidad de expresarse, de escupirme sus miedos, cobardías y patéticos sentimientos, se vio en la necesidad de dañarme a mí, de provocarme tanto dolor que llegué a sentir afiladas agujas en la cabeza mientras mi cabello se caía prematuramente. Mi Memoria ha marcado el 29 de diciembre de 2020 con la imagen de un mensaje garabateado por una víctima de sí misma.

Esos dos números, días y meses serán siempre recordados en mi Segunda Vida. Uno, para agradecer. El otro, sin duda, también.

Se lo dedico a la sabia Memoria.

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