De puenting con ‘el primo cutre de Christian Gray’

-¡Hola!

-¡Hola!

-¿Estuviste hoy en Santa Catalina?

-Sí ¿Me viste?

-Sí.

-¿Seguro que era yo?

-Si bailabas ‘Queen’ como si fueses a resucitar a Mercury, sí, eras tú.

-Sí. Sin duda era yo.

Y así comenzó una semana de compañía.

Hemos chocado de forma accidental y a lo bestia. Sin intercambiar el parte del seguro, uno se ha subido en el coche del otro. Escacharraos los dos del gran golpe.

Ahora me levanto con sus buenos días.

Me acuesto con sus buenas noches.

Canta conmigo a la Chavela en un Karaoke vacío.

Me voy con él de romería a La Laguna.

Paseo escuchando su escandalosa risa.

Le cuento mis batallas con macarras mafiosos italianos.

Le acompaño a Grecia. Él a mí a Tijuana.

Y, de vez en cuando, entre frase y frase, me pide: ¡Sonríe!

Y yo sonrío.

Le temo. Pero no le puedo evitar.

Soy perra vieja. Sé lo que es.

Mi talento se basa en ello: En observar y pronosticar.

Y él es un enamorado en la fantasía y un diluyente en la realidad.

Yo, en cambio, soy una realista en la fantasía y muy leal en la realidad.

Veamos qué tipo de pegamento apresa esto.

Él dirige los coches escacharraos. Sin duda.

Se ha lanzado de un puente con una cuerda muy fina que me ha atao a la cintura. Me sonríe mientras baja de espalda y yo le sigo a poquita distancia, de cara.

Y a ninguno nos importa dónde vamos a caer, ni cómo… Yo intuyo que va a doler, que algún hueso nos romperemos por el camino. Pero joder ¡Cómo me gustan los puentes!

-De ti lo observo todo, me dice.

Y me cuenta:

“Que eres buena gente, que buscas ser más, que mereces más y que te miren bien. Que eres inteligente y más sensible de lo que expresas. Que tienes muchos matices y eres poliédrica. Que no eres fácil, pero sí apasionante y que hay pasión en ti.

Que tienes carácter y personalidad. Que no te conformas con poco y que tampoco lo quieres todo. Que eres o te sientes diferente. Y a veces piensas que no encajas. Aunque los que encajan igual son gilipollas.

Y que sonríes. Y…yo también”.

Me he quedado paralizada en el aíre. Mirando su sonrisa. Y le he visto. He visto a un cazador.

Y aquí ando corriendo en la caída en el vacío… A ver si me pilla, le pillo, o no.

Le contesto tras tragar, con esa impostora madurez de la que me disfrazo: “Intentaré llevar esto con inteligencia y equilibrio. Sin perder MI NORTE y sin perder detalle”.

-¿Y qué tal te va? Me pregunta.

-Fatal- le respondo- por eso lo de intentaré.

En fin. Que en dos días caeremos juntos en el cauce del barranco.

En fin. Que aparco el billete de Copenhague.

En fin. Que creo que me voy a la Sabana de Masái Mara… de caza. Me temo que soy la presa.

En fin…Que dicen que esto es vivir.

Hoy te lo dedico a ti: ‘El primo cutre de Christian Gray’, el ‘Pumba’.

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