En mi día excepcional…

Terminaron las Navidades. Los que me conocen saben que el fin de estas fiestas para mí son una fiesta. Yo las termino cogiendo una buena borrachera. Es mi auto regalo del cinco de enero como premio por haber soportado otras Navidades más.

Siempre hay algún día en Navidades que me olvido de que estoy en Navidades. Y ese día, en mi evasión del tiempo, disfruto enormemente de mí. Estas Navidades no hubo excepción y tuve ese día.

Chantajeé a ‘las 8 sin más’ para irnos todas a comer. El chantaje por supuesto fue emocional, es el que mejor funciona.

El tiempo, a las amigas las convierte en familia y en extraños. Yo sé que para algunas de los miembros de mi familia ya soy un extraño. No se los reprocho. Hasta para mí misma soy una extraña en muchas ocasiones. Alguna que otra está enfadada conmigo por no ser la que era o lo que tenía que haber sido. No tienen el valor de decírmelo, lo sé. Y lo sé porque yo tampoco tengo el valor de decirles a ellas que no son la misma persona que yo conocí o que deberían haber sido.

Eso es lo que hace el tiempo: Deformarnos.

El tiempo tiene un trato con la edad. Es malicioso y acaba con nuestras creencias más puras.

El sentir del querer deja de existir para convertirlo en resignación por tener compañía.

El valor de la honestidad se intercambia por la educación de la diplomacia.

Los delirios infantiles de grandeza se transforman en las penas del maduro fracasado.

La experiencia de vivir pasa al resistir el sobrevivir.

La esperanza en conseguir lo que se desea se convierte en frustración por lo que no se es.

La pura lealtad se trastoca en la más dolorosa decepción.

Y la grandiosa sensación del amor lo imaginamos como un cuento de ficción.

En mi día excepcional, yo me olvido de todo eso y me recreo en la adolescencia.

Mi amiga burlándose de mí y yo feliz de verle reír.

Los gestos de querer sin pudor.

Los brindis por nosotras con cachondeo y socarronería.

El coqueteo de antaño, presumiendo de belleza con arrugas inconscientes.

El cotorreo sin parar y yo atender por complacer sin escuchar ni una sola palabra sobre la vida de éste o de aquel. Pero, en mi día, yo pongo semblante de interés y así formo parte de ese pequeño complot del cotilleo.

Y, así, una vez más por, en esta ocasión, chantaje emocional, brindamos por otro año más de amistad.

Ese es mi día excepcional.

Porque en mi día excepcional bailo como antes, sin pudor, con brazos en alto, con saltitos y vuelos. Me estiro, doy vueltas y recorro la sala esquivando a éste o aquel como si todo y todos me perteneciesen. Desencajo la mandíbula en una gran sonrisa, el improperio sustituye a mi verbo y la mirada se me vuelve gatuna.

En mi día excepcional me vuelvo altiva, socarrona, ingeniosa, soberbia e impertinente.

En mi día excepcional regalo besos a doquier a cercanos y lejanos.

En mi día excepcional me transformo en una machona camorrista y me enfrento a hombretones cuatro por cuatro cuando en mi día excepcional se les ocurre ser impertinentes.

En mi día excepcional doy un repaso al mundo con mirada altiva, con manotazos de reinona.

En mi día excepcional me río en compañía elegida a dedo y tengo orgasmos con desconocidos sonrientes.

En mi día excepcional soy escandalosamente irresistible.

En mi día excepcional soy Frida en el siglo XXI pintando en el mundo mi mundo.

Y tras mi día excepcional, al terminar las Navidades, vuelvo al resto de días en los que me refugio en mis pensamientos, dejo en la lista de tareas llamadas que debo hacer, pinto lienzos imaginarios llenos de mariposas, barro y barro los suelos de mi casa, me enfundo en los eternos vaqueros y rebecas, rompo zapatillas, me recreo en manualidades chapuceras, escucho melancólica música francesa, doy largos paseos con mi perro y espero al olvido, mi gran remedio que me ayuda a buscar otro día excepcional.

Hoy se lo dedico,  por un año más, por un día excepcional, a ‘las 8, sin más’.

Un comentario

  1. Hay Matilde! Esos días excepcionales son fantásticos y deberían ser obligados una vez al mes por lo menos
    En cuanto al resto, tú déjate llevar y no hay más
    Disfruta de la vida preciosa
    A veg si nos vemos pronto😘😘

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