Una Ratona de Teclado Trasteando

Y aquí me tienes otra vez. Ya no se puede decir Ratón de Biblioteca. Me engancho tanto al ordenador que en esta Era vamos a llamarme una Ratona de Teclado. Me paso el día frente a la pantalla desde que me levanto hasta que me acuesto.

Primero,  con el café los correos, alguna noticia suelta que me llama la atención y comienzo a trastear por la Red echando a la basura sin mucho miramiento aquello, no que no me interese, sino que sé, no tendré tiempo para mirar, leer o estudiar. Me apunto mentalmente: -Si alguna vez tienes tiempo diles a esos de los E-commerce que no funciona la técnica del acoso y derribo- 

Abro el Spotify, elijo alguna lista mía y Trasteo con WordPress, trasteo con WIX, trasteo con Publisuites, Metricspot, entre algún vistazo a Twitter y Facebook, algo de Duolingo, un poco de Babbel y otros tantos trastos que ni conoces ni falta que te hace.

La mañana me la come el ordenador. Recibo alguna llamada y la que nunca falla es aquella que ofrece algo que no me interesa. Mientras se me ocurre alguna respuesta ingeniosa para cortar al del otro lado de la línea, voy cerrando pestañas. Más de quince pestañas abiertas que terminan colapsando el ordenador. No viene ni mal porque mientras se restaura miro a través de la ventana. Me viene a la cabeza el cumpleaños de Kani. Apunte mental: –Llamar a Kani y  a mi tío y cantar Feliz Cumpleaños a lo Marilyn-

Como con la Tablet como compañía. Ahora me dedico a ver BlackList en Movistar. Mi tío con mucho amor me ha dado su contraseña. Así que By The Face.

Te la recomiendo. Está bien, entretenida, ligera. Yo la veo en inglés por eso de mejorar el Listening, aunque eso no hay milagro que lo arregle. Pero sigo en el empeño, que no se diga que no lo intenté.

Friego los platos, acaricio a mi perro, vuelvo a la pantalla y a abrir y abrir pestañas. Los correos, el WordPress, Canva que es muy entretenido para crear diseños rápidos y caseros. Leo algún artículo sobre las nuevos mandamientos de Dios: Google. Cotilleo algún perfil y cuando veo muchos links investigo para ver si ha comprado a los seguidores, que casi siempre es que sí. Y sigo con el puto WordPress que de ser intuitivo ha pasado a ser una  jodida herramienta de la NASA.

Recibo alguna otra llamada. Hoy ha tocado Fernando, ex compañero de ex empresa. -Vete pensando L– Me dice –Vamos a abrir un mercadillo online-. Así que abro otra pestaña y empiezo con la eterna decisión ¿Qué herramienta utilizo para una tienda Online? Casi lo tengo claro. Vamos a ver si no me desespera mientras la construyo.

Lo aparco y vuelvo a WordPress. Quiero crear algo bueno para una productora teatral con sangre nueva. Por cierto, la valiente que la monta fue la que me recomendó ver Black List.

Pero esto me está costando. No encuentro lo que quiero y parece que ya no soy tan pseudonativa digital. De todas maneras, en esto de la Red siempre he sido entrenador, no futbolista. Me estoy haciendo vieja, la innovación va como un bólido y como mínimo necesito un diseñador y un programador p’ jugar al Fútbol. Añado a las notas mentales:-Mandar un correo a Pako y aaaag…¡Joder, no me acuerdo de su nombre! En fin, buscar su empresa-. 

De repente, me acuerdo de una de mis últimas notas mentales: –Lista de cosas que no hacer con M.FEO: No decirle cómo me encuentro, no decir te echo de menos, no llamar cuando me apetece, no dar un paseo con él y con Dako, no preguntar, no esperar, no creer, no decir qué siento, no hacer un plan, no profundizar, no dejarme querer, no pedir-.

Ya son las nueve menos veinte de un viernes. Termino desesperándome y mi cabeza se va a esos tiempos en los que ni se me pasaría estar frente a una pantalla un viernes. Sonrío. Lo cierto es que está lloviendo y aunque no fuese así, a estar alturas de la vida no me apetece ponerme mona y salir al frío para bailar, beber, besar, a saber dónde, el qué y con quién.

Lo cierro todo y abro BeberBailarBesar. En lo único donde no utilizo ni una de las artimañas que conozco de eso que llaman los marketianos Posicionamiento. Toco la copa de vino. En breve sacaré a Dako. Veré un poco la tele mientras ceno y me volveré a acostar.

Definitivamente soy una Ratona de Teclado. Una ermitaña nada saludable. Así que mañana seguro que hago senderismo urbano o campestre porque el culo se me va a quedar como el estadio donde ni entreno ni tengo jugadores.

Y aquí me imaginación burlona a carcajada limpia se va a una casita, también imaginaria, en un pueblo, de no ser qué lugar del Sur, donde me paso el día paseando, disfrutando del aire, viendo a mi perro correr, admirando la imagen de un caballo blanco, viendo un cielo claro limpio y…sin teclado.

Hoy se lo dedico a todos los Ratones de Teclado. Pobres infelices todos nosotros dando vueltas sin parar en la puta ruedita de la Red. 

@CuentaMatilde

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