8 día en Kenia: Tras el primer fin de semana

Lo sé, me prometí que sería un post cada día, pero ¡vaya! que no hay que exagerar con la promesas. Además, creo que se sobrestiman, ¿No creen? 
El Simmer
Ya he pasado la frontera de la primera semana en Kenia. Tanto que contar, con tan poco que he visto. Hagamos un pequeño repaso y empecemos por el viernes. Terminé el post del día y Julio y yo decidimos ir a cenar solos. Claro, yo pensé: ‘¡Ah, que me  va a llevar a un sitito romántico!’. Pues, no, muy lejos de la realidad. Me llevó al Simmer. Un antro, una mescolanza, un barullo, un estruendo, un ida y venida de todo tipo de gente: putas, maleantes, enchaquetados, hombres con gorros de lana, mujeres con sandalias abiertas. Todo estaba allí concentrado, todo negro, negro, negro. Ni un blanco. Perdón, sí que habían blancos: dos, Julio y yo.

Fue emocionante, divertido, acojonante. Rayaba lo peligroso. Después de cenar, nos fuimos a la barra desde la que podíamos observar un concierto de negros, eran del Congo. Allí, una negra me dijo con mucha amabilidad que me sentase a su lado. Pues, nada ahí fui yo. Amablemente, la joven y exuberante negra nos introduce en conversación con las que serán las típicas preguntas para el resto del tiempo que estemos aquí: De dónde somos, qué hacemos en Kenia, cuánto tiempo nos quedamos, mi novio es muy atractivo…. Mi respuesta: ‘ya lo sé’. En fin, muy, pero que muy amable. Tanto, que ya dudaba en si quería algo o simplemente era amable. Se lo pregunto a Julio y me dice: ‘Laura, sólo es amable’. Pues, a los cinco segundos me pidió una cerveza. En fin, terminó yendo al baño y, ahí es cuando Julio con su sonrisa burletera me confiesa que es una Lumini: o sea, una puta. Bueno, fuese lo que fuese, y a pesar de pedir la cerveza, fue amable y cortes. Nos fuimos prontito a casa, pero las tres horitas que pasamos allí estaban tan cargadas de energía que volví como si nos hubiésemos pasado la noche bailando…. Y, el sábado más….

El tráfico hacia el centro

Sábado. Por la mañana decidimos ir en bus- matatu- a una piscina que se encuentra a unas cuantas calles de nuestra zona. !Para que fue aquello! Era tal el tráfico, era tal el jaleo, era tal lo que se montó entre un matatu que se subió a una acera y se enganchó, un coche que se cruzó, otro que se metió en dirección contraría, era tal el despropósito el que ahí se montó, que nos bajamos del bus… Pues, nada nos pasamos la mañana haciendo senderismo urbano en busca de la piscina. No se crean que es fácil, es estresante y caótico. Entre que no hay aceras, que tienes que sortear charcos, que tienes que guardar tu culo para que no te arrollen, que tienes que pisar entre piedras para no ahogarte en el barro, que tienes que sortear coches en movimiento para cruzar de calle a calle,… pues, terminas reventado. Llegamos a la piscina y ,con la misma, sin mojar la uñita del dedo gordo, volvimos sobre nuestros pasos para ir a otro restaurante keniata donde habíamos quedado para comer con I y sus amigos: el Topo, un tío que lleva 20 años aquí organizando safaris, Manfei -o algo así- otro español autóctono hecho en Kenia y vecino nuestro, y dos motoristas- Alicia y Mikel- que están dando la vuelta al mundo en un año… Ya les hablaré de ellos porque no tienen desperdicio. 

El sábado por la noche: fiesta. En esta ocasión de keniatas y europeos. La amiga de I, Dega, montaba una fiesta en su casa y para allá fuimos. Los keniatas los más borrachos. Estuvo bien, cansado, a veces incomprensible, pero bien…. Y el domingo hicimos día español, soffing, tele en inglés con subtítulos en español y comer, comer, comer. 
City Market, de nuevo 
En el Simmer

Lunes. La aventura de hoy la he vivido por la tarde. Julio se ha ido a la piscina y yo quedé con la motorista para irnos al centro de shooping. Aprovechamos el taxi de Julio y allí nos dejó, no sin dudas el hombre, que no quería que nos bajásemos. Al pobre taxista no le faltaba razón porque nos perdimos por las caóticas calles , dimos vueltas y vueltas y más vueltas en busca de una tienda que nos recomendaron para comprar Kikois– pañuelos-pareos, mientras los niños nos perseguían para que les diésemos moneditas. No es que no quiera darle, pero me da tal apuro abrir el bolso… En fin, -anotar: llevar monedas sueltas en los bolsillos- 

Comprar lo que se dice comprar, pues bien poco, porque el regateo es tan agotador que se te cierran las tiendas antes de que ultimes un trato. Del primer lugar que fuimos, salimos rebotadas, mientras Mohamed Picasso- el de la tienda- corría tras nosotras con llaveros en mano, unos que se me ocurrió mirar.
Finalmente nos hemos metido en el mercado. Allí, yo he conseguido unos mantelitos de mesa por 1000 shilling- que no es barato- pero teniendo en cuenta que -mi ahora amiga, Florens- me los quería vender por 3.000 shilling y mi rebeca, pues tampoco tan mal. O sea, he pagado 10 euros por ocho manteles individuales y uno de sobremesa y mi rebeca se ha quedado conmigo. También he comprado rosas amarillas. Las flores sí que son baratas y por ellas no regateo. 6 rosas amarillas, 200 silling. 

Bueno, Julio ya me da los toques para cenar, así que lo último. Para terminar el día, Alicia y yo hemos esperado a Julio en el Simmer que está cerca del centro. No pueden imaginar la ilusión que me dio decir: ‘eh, yo conozco este sitio, vamos a tomar una cerveza y a fumar un cigarro’– Y para dentro que fuimos. Es que creo que no se los he contado: en la calle no se puede fumar, te multan y bien. Así que si quieres fumarte un cigarro te tienes que meter en algún sitio o esconderte. ¡Manda huevos! salir de España para parar en un sitio en donde los semáforos están de adorno, pero que en las calles no se puede fumar. 
Sólo con lo que he hecho hoy estoy emocionada. 
Hoy no he aprendido una palabra nueva…. pero, da igual porque ya gasto esfuerzo en retener las anteriores.Mentira, ahí va una: Shukrani– Gracias-
Hoy nos ha escrito A. Linda, linda, linda. Espero que lea esto y así no le tengo que hacer un resumen por correo. A te tenemos en mente y te esperamos.
Hoy, durante todo el día, mi alma se ha ido con la Ratita, que vive momentos muy duros. Todo el día, Ratita. Con cada espacio, tras cada palabra, pienso en ti. Te queremos y estamos contigo. 
Hoy he hablado con Ara
Hoy casi no he sacado fotos, pero es que es tan complicado.

Para los curiosos: nuestro baño

7 comentarios

  1. Linda! te leo y releo, así que tranquila, no tienes que hacerme resumen ni escribir lo mismo dos veces…pero…lo que me estoy perdiendo!! cuantas cosas!! quiero estar ahi!! besazosA.

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  2. Lauritaaaa, es normal que te cueste ponerte, pero debes mantener el escribir, por tu profesión y por lo que nos aportas. Y al fin y al cabo te algrarás de tener este material porque es un diario tuyo de ti experiencia en Kenia….y con fotos y todo!!!!!!Mapi

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  3. Solo una cosita!!!! Ves que nadie cuenta nada suyo, es que te quedas sin palabras leyendo esto….. qué vamos a contar de nuestras vidas???? qué asco!!!! jajajajjajaSé feliz, sean felices!!!!MuakMapi desde el curro , jajajjajjaja

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  4. Ja ja ja. Es que me estoy muriendo de la risa con Mapi. 🙂 Eres buenísima, tú en todo tu ser en palabras escritas. Te buscaré en el skype, vida. Todavía me estoy riendo con tus comentarios. Mal pensada lo de rápido y lento no lo aprendí dónde crees, pero no es mala idea…. Gracias por todo lo lindo que me dices, me anima y seguiré en el empeño de que la voluntad gane a la pereza. Pero, me voy a dejar de promesas. Besotes amor

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