Cien Globos Rojos

Tuve que dormir una hora más a la fuerza para despertarme con cien globos rojos dándome la bienvenida. La noche anterior, fue comprensivo, respetuoso, inteligente. Me solicitaba con cariño que no le mintiese, que le dejase de mentir. Y, cuando yo me ofuscaba con historias del pasado o con sus mentiras antiguas-otras realidades- él inventó un ritual para apartarlas. 4,58; 4,59… besos, besos. 4,58; 4,59 besos, besos… Esa noche me dijo que quería más, que quería mucho más. Al día siguiente, me despertaron cien globos rojos. Fue el gesto más romántico que me han ofrecido en la vida.

Era 14 de febrero y me regaló cien globos rojos. Ese día nos quisimos mucho, nos comprendimos, fuimos juntos, como una piña, políticamente incorrectos- con mucha razón-. Me cuido, me beso, me amo y me pidió olvidarnos del antes y comenzar el ahora. La noche anterior me solicitó que no le mintiese más, que le contase las cosas. Le dije que lo intentaría. Tuvimos muchos 4,58; 4,59…besos, besos…
El domingo fue perfecto. Estuvimos juntos y acompañados. Hablamos del significado y la diferencia del amor y el querer; de ser amante y ser amado. Él se describió como el amante y a mí, como la amada. Lo aceptó de buena gana y eso significaba mucho viniendo de él. Esa noche volvimos a su casa, mi casa, nuestra casa, juntos, en paz. Charlamos y me cuido mi resfriado. 4,58; 4,59..besos..besos…
Y al día siguiente lo estropee todo. Él no quiere explicaciones abstractas, sólo pide que no le mienta. Y le mentí. Curioso, con personas que no piden sinceridad, luzco una sinceridad cruel y alguien a quien amo, me lo suplica, y soy incapaz de darle sinceridad cruel. Le mentí. Sé por qué: no quería decirle que algo que leí me hizo escribir.
Hace tiempo, sucedió algo que forma parte de ese antes que quería que olvidase. Ese algo me hizo sufrir. Sufrí muchísimo. En el ahora, yo he hecho algo que le hace sufrir a él. Sufre muchísimo. Esto me parece mucho más doloroso que la amargura que yo sentí en ese antes. Hubiese preferido volver a ser yo la dolida. Esto me desgarra más todavía porque soy la culpable. Porque él lo hizo bien, se comprometió y lo hizo bien.
Y ahora yo no tengo nada que hacer. Lo que intentaré será aprender a no mentir, aunque muestre una cruel sinceridad. Y a ver si algún día tengo una oportunidad de hablar de lo aprendido.
Hoy he sido sinceramente cruel con un amigo que me quiere enamorar. Le he dicho que mi lagartija siempre será mi debilidad. Hubo una vez en ese antes que pensaba que siempre le echaría de menos. Hoy tengo el convencimiento de que siempre me arrepentiré de esa mentira.
Hoy he recogido unos documentos. Una de mis verdades. Le dije que le amo, que me parece más que querer, ya que implica deseo. Otra de mis verdades
Espero algún día poder hablar de Quiero Globos Rojos Segunda Parte
Cuando aprenda, le llamaré

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